Una mirada investigativa al Semillero de Etnobotánica “Interkultural Ruuts”
En el laboratorio del Colegio Francisco Primero S.S. IED, en la localidad de Barrios Unidos, la ciencia adquiere una dimensión que trasciende la experimentación convencional. Allí, el Semillero de Etnobotánica Interkultural Ruuts se ha convertido en un espacio donde la química, la memoria cultural y la curiosidad juvenil dialogan alrededor de una pregunta central: cómo comprender las plantas no solo desde su composición científica, sino también desde los saberes que las comunidades han transmitido durante generaciones.
Este proceso ha sido documentado dentro de una investigación doctoral en escritura multimodal y análisis sociosemiótico, desarrollada en la Universidad de La Salle. El trabajo investigativo se propuso observar, registrar y comprender lo que ocurre cuando la escuela se abre al encuentro entre conocimiento científico, experiencia cultural y prácticas educativas que no siempre encajan en las formas tradicionales del currículo.
Un aula que se convierte en territorio de conocimiento
La escena investigada no responde a la imagen clásica de un salón de clase. En las mesas del laboratorio conviven hojas secas, pequeños frascos, cuadernos abiertos, teléfonos móviles que registran procesos y conversaciones entre estudiantes que comparan observaciones sobre plantas medicinales.
El semillero está conformado por dos grupos de grado décimo —36 estudiantes en total— acompañados por una docente que desde 2022 ha impulsado este espacio como un laboratorio vivo. Allí, cada sesión se convierte en un ejercicio de exploración donde la investigación escolar se conecta con preguntas sobre territorio, cultura y diversidad.
La presencia de pasantes de la Universidad Pedagógica Nacional y de invitados provenientes de comunidades palenqueras, afro y campesinas amplía ese diálogo. Sus intervenciones introducen experiencias y conocimientos que complementan el análisis científico con perspectivas ancestrales sobre el uso y significado de las plantas.
La investigación como observación de una comunidad viva
El documental producido dentro de esta investigación no busca explicar el semillero desde afuera. Su propósito es mostrar cómo se construye conocimiento en este espacio educativo, donde las prácticas de escritura no se limitan al texto en el cuaderno.
En el Semillero Interkultural Ruuts, escribir también significa dibujar la morfología de una planta, registrar procesos de laboratorio en video, narrar oralmente la historia de un remedio tradicional o documentar la elaboración de formas farmacéuticas inspiradas en prácticas culturales.
Estas formas de registro configuran una escritura multimodal donde intervienen diferentes lenguajes: el científico, el visual, el gestual y el narrativo. La investigación se detiene precisamente en esa convergencia, analizando cómo los estudiantes producen conocimiento cuando estos lenguajes se articulan dentro del aula.
Un encuentro entre generaciones y saberes
Uno de los rasgos más significativos del semillero es su carácter intergeneracional. En él participan estudiantes, docentes, investigadores invitados y miembros de comunidades que aportan saberes transmitidos por tradición.
El resultado es una comunidad de aprendizaje donde cada actor ocupa un lugar distinto, pero complementario. Los estudiantes formulan preguntas y experimentan; la docente orienta los procesos científicos; los invitados aportan perspectivas culturales que amplían el horizonte de interpretación.
Desde la mirada investigativa, este diálogo produce una ecología de saberes que rara vez aparece en la educación formal. Las prácticas del semillero muestran que la ciencia escolar puede convivir con otras formas de conocimiento sin perder rigor ni profundidad.
Un proyecto que plantea nuevas preguntas
El trabajo investigativo desarrollado en el semillero Interkultural Ruuts abre interrogantes que van más allá del laboratorio del colegio. ¿Cómo documentar prácticas educativas que combinan ciencia, cultura y tecnología sin reducirlas a esquemas tradicionales? ¿Qué tipo de evaluación puede reconocer aprendizajes que ocurren entre plantas, relatos, videos y experimentos?
También surge una pregunta institucional: cómo sostener en el tiempo proyectos educativos que nacen del compromiso y la iniciativa de docentes que construyen puentes entre la escuela y la comunidad.
Una invitación a conocer la investigación completa
El documental y la autoetnografía que acompañan este proceso investigativo muestran solo una parte de un trabajo mucho más amplio que sigue desarrollándose alrededor del semillero.
En el Colegio Francisco Primero S.S. IED, el Semillero de Etnobotánica Interkultural Ruuts continúa creciendo como un espacio donde las raíces —biológicas y culturales— se convierten en punto de partida para nuevas formas de aprender y escribir el conocimiento.
Lo que ocurre allí demuestra que el aula puede ser, al mismo tiempo, laboratorio, territorio de memoria y lugar de encuentro entre saberes que, cuando se escuchan mutuamente, enriquecen la educación y la investigación educativa contemporánea.

