En el marco del trabajo del Semillero UCTIKRAY del Colegio Unión Colombia IED, los estudiantes avanzan en una nueva fase de innovación que complementa su plataforma ARCHEOKRAY: el diseño y programación de un robot pensado como aliado tecnológico para la investigación arqueológica
Más que una máquina, el equipo imagina un dispositivo capaz de acompañar los distintos momentos del trabajo arqueológico: la planeación del terreno (pre-campo), la exploración y excavación (campo) y el análisis inicial de piezas (laboratorio). Esta propuesta surge después de un proceso riguroso de investigación donde los jóvenes comprendieron que la arqueología no se limita a excavar objetos antiguos, sino que implica cartografía, análisis científico, clasificación y preservación responsable del patrimonio.
Del aula a la ciencia aplicada
Tras estudiar las especialidades de la arqueología y su relación con la antropología, el grupo decidió centrar su interés en las culturas que habitaron el territorio colombiano, tanto en espacios terrestres como acuáticos. A partir de allí, se preguntaron: ¿cómo puede la robótica apoyar la protección del patrimonio cultural?
La respuesta comenzó a tomar forma en un robot que podría:
Señalizar terrenos y apoyar la creación automatizada de mapas arqueológicos.
Detectar objetos no naturales mediante sensores y enviar alertas a una aplicación móvil.
Realizar un análisis preliminar de piezas usando reconocimiento visual similar al de herramientas digitales actuales.
Transferir datos a una aplicación educativa para que estudiantes y comunidad accedan a información científica de manera abierta.
La propuesta no busca reemplazar el trabajo humano —que los estudiantes reconocen como insustituible en excavaciones delicadas— sino fortalecerlo con herramientas tecnológicas que reduzcan riesgos y optimicen procesos.
Con cada ajuste de motor y cada línea de código, los estudiantes no solo perfeccionan un dispositivo: construyen una manera distinta de habitar la escuela, donde la innovación se conecta con el territorio, la historia y el futuro.
El proyecto no se queda en la idea conceptual. La bitácora evidencia un proceso constante de prueba, error y mejora continua.
Bitácora de aprendizaje: programación, sensores y precisión
El proyecto no se queda en la idea conceptual. La bitácora evidencia un proceso constante de prueba, error y mejora continua.
Los estudiantes han trabajado en:
Cálculo preciso de desplazamientos (relación entre unidades de programación y pulgadas reales).
Fórmulas para giros en grados.
Emparejamiento de motores y corrección automática de desviaciones.
Programación en Python y en bloques.
Ajuste de sensores de proximidad y color.
Definición de topes de aceleración y velocidad según el nivel de batería.
Han descubierto, por ejemplo, que pequeños factores como la alineación inicial del robot pueden afectar todo el recorrido, y que la detección de líneas requiere una velocidad mínima específica. Estas observaciones técnicas demuestran un proceso formativo basado en pensamiento lógico, análisis matemático y resolución de problemas reales.
Estrategia, misiones y trabajo en equipo
En el contexto de su preparación para desafíos de innovación como la FIRST LEGO League, el equipo ha diseñado estrategias de recorrido, construido “attachments” y optimizado misiones específicas con márgenes de error cada vez menores.
El registro de 9 ejecuciones exitosas de cada 10 intentos en algunas misiones no solo refleja avance técnico, sino consolidación de trabajo colaborativo, distribución de roles y toma de decisiones estratégicas.
Más que un robot: una práctica de escritura multimodal
Dentro de la Comunidad Multimodal, este proyecto representa una práctica viva de escritura multimodal. Los estudiantes no solo programan: investigan, documentan procesos, elaboran fórmulas, producen bitácoras, diseñan mapas y proyectan aplicaciones educativas. La palabra, el código, el movimiento y la imagen se integran en un mismo entramado.
El robot arqueológico de UCTIKRAY es, ante todo, una declaración de intención: demostrar que desde la escuela es posible pensar soluciones tecnológicas para proteger la memoria cultural del país. Escribir, en este contexto, también significa programar, experimentar, corregir y volver a intentar.
Con cada ajuste de motor y cada línea de código, los estudiantes no solo perfeccionan un dispositivo: construyen una manera distinta de habitar la escuela, donde la innovación se conecta con el territorio, la historia y el futuro.

